domingo, 17 de julio de 2011

Día 7 – Julio 04

Lunes. Pasé buena parte del día acostado. Creo que Daniel y yo nos empezamos a tomar más confianza, aunque nos seguimos hablando de usted. Han pasado 2 días y medio sin que alguien me llame por mi nombre. Acá todos usamos nombres genéricos como “paisa”o “paisano” con Valente o el “primo” con Daniel.
Desperté temprano, como a las 7:30 pero di vueltas en la cama por poco más de una hora. Creo que me empiezo acostumbrar al trailer. Salí y todavía tenía 3 duraznos de los que me dio Valente. Me lo comí con un poco de agua, después me comí unas 5 galletas Marías.
Comida
He perdido peso, bueno medidas, me siento débil y la ropa me queda floja. En tres días volví a tener el cuerpo de cuando tenía 20. En Guadalajara batallé el semestre entero y no lo conseguí. No sé si es que he perdido masa corporal o sólo es no tener mucho en las tripas.
Silla en la que pasaba las horas
Vi que Valente se había despertado temprano, habría apostado a lo contrario después de haberlo visto ayer. Seguía trabajando en el remolque, me acerqué y luego llegó Daniel. Me mostraron la hortaliza que tienen sembrada, platicamos, pero comenzó a hacer más calor y Valente dijo que sin un churro no podría trabajar, me invitó pero me hice el sordo. Fumaron los dos, arreglaron la hortaliza y decían cosas para sí mismos, Me incomodó el calor y me fui. Traté de escribir pero no pude, ni traté de leer. Vi a doña Isabel con sus patas flacas, le pedí su teléfono para que me llamaran de casa, comenzaban los primeros planes para abortar la misión fresno. Me dijo que iba a salir a unos mandados, pregunté a qué hora podría pedirles que me llamaran, sólo me dijo que sería tarde porque iría a Fresno; Pregunté si podía acompañarla para que el día se hiciera más corto, pero se negó porque iría con su comadre; remató con un an-sorri.
Vista desde la silla en la que me sentaba
Me hundí en la cama y mientras dormitaba pensaba en lo definitivo de abortar todo, hablar a casa, disculparme con el Toto e irme lo antes posible a Mexicali por mi mochila y de ahí a Hermosillo o Guadalajara, lo que fuera más barato. Tenía el plan ocmpleto, dejaría la Alta California con Víctor, el trailero.
Aguanté el hambre hasta las 2pm para hacer rendir la comida, ahí salí y me preparé 4 sandwiches de galleta María con crema de cacahuate en medio (las otras galletas serían mi lonche de mañana). Al poco tiempo llegó Daniel y se puso a hacer unos tacos dorados con los frijoles y nopales mosqueados que sobraron del día anterior. Comimos juntos y no hablamos. Al final lavé y escuché que estaban atrás, en la hamaca. Fui y me dijo Daniel que ya se iba. ;e senté en un tronco, hablaban del calory de cómo Valente se habúa quemado el pie al meterse la pipa de cristal cuando aún estaba caliente en la bota. Sacó la mota y Daniel hizo un churro que no funcionó, lo fumaron con la manguera. Valente se daba vuelo en la hamaca cn un palo de escoba que le di cuando me pidió que lo mesiera, iba muy rápido, dijo que para nada que se mareaba, “¡ujú paisa, ujú!”. Daniel serio sólo se reía. Pregunté por la mota, si ellos la sembraban, rápido me contestó Valente que no, que se la daban. Pregunté si había pedo con la policía pues me sigue preocupando andar con ellos, me dijeron que no; la única policía que pasa es una “bombra” un “globo” (helicóptero), haciendo ruido a la media noche, diario a la misma hora. Unos minutos más ahí, ellos agarraron viaje y yo me fui.
La hamaca
Volví a recostarme y mientras dormitaba pensé en que lo mejor sería que antes de dormir le dijera a Daniel que me iría al otro día con Chuy a Fresno porque acá me agarraba el agüite muy gacho. Dormitaba y me sentía igual de mal. Esperaba que dieran las 5 para ver en la tele ublada el partido de México contra Chile, vimos el primer tiempo, en el medio tiempo me metí a bañar y me fue más fácil que ayer. Vi una parte solo y después llegó el “primo” para ir a la tienda. El compró 2 cahuamas y yo una coca de lata que no sabe a coca de lata. Terminé de ver el partido solo, perdió México, me es indiferente. Me puse a escribir.
Se me acercó el perro Viejo, el chiquito, y se veía con hambre, le di una tortilla que me sobró. Sigo dudando de que lo mejor haya sido haber venido, pienso en mi vida en casa y es invaluable. Mi familia, Brenda, mis amigos, mi trabajo, mi cuarto, mis bicis, el tiempo que pasaba solo que desde acá se ven tan acompañados, el vochito, soda, todo.
El Viejo, murió días después porque Valente le dio demasiada droga
Por ahora creo que lo mejor será irme con Chuy y probar suerte allá. Estoy convencido de que no quiero seguir viviendo en este trailer.
Van a ser las 10 y me preocupo porque Daniel y Valente no han llegado y mañana comenzamos a trabajar a las 6am. De cualquier manera pondré mi alarma.

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