Domingo. Desperté cansado, primero a las 7 pero dormité hasta las 9:30, salí y estaba todo solo. Me sentí débil, desayuné 2 duraznos y 2 tortillas frías, me las empujé con agua del grifo. Daniel me vio y me dijo que “¿Cómo con tortillas frías?”, dijo que las calentara, que no me agüite. Sentado afuera del tráiler pensaba en qué sería mejor, si quedarme aquí, irme con Chuy o regresarme. Me pesa volver, me apena por los que se involucraron para que yo esté acá; en realidad estoy acá porque hubo quien me echó la mano.
Pasé la mañana entre dormitando y saliendo a dar una vuelta a la casa, pero el calor y el sol están tremendos, insoportables. La temperatura máxima es de 40° y dura varias horas. Comenzaba a tener hambre y no sabía qué comer, tomé las galletas marías y las embarré con crema de cacahuate que me regaló Valente. Mientras botaneaba leía a Halwsbach y pensaba en si él pudo leer cuando estaba en el campo de concentración (sueva bien mamón, pero me sentía del carajo).
 |
| Lo que pasa cuando te quieres regresar y no lo haces |
Pienso mucho en la vida de las personas con las que estoy viviendo. Trabajan 40 horas a la semana y no traen un dólar en la cartera, ni siquiera tienen cartera. Daniel me dijo que mandó el cheque entero a su esposa e hijos que viven en el sur de California. Él hace una sola comida al día, la cocina es la más sucia que he visto en mi vida, esto a pesar de que se esmera por acomodar y limpiar porque estoy aquí. Están totalmente incomunicados, no hay teléfono, el celular sólo tiene señal a unos 30 metros del tráiler bajo unos árboles, en la tele sólo se ve Univisión y Telemundo, hoy se vio un programa en otro canal, algo de don Cheto, un programa tan basura como los Chetos mismos. Acá nadie se llama por su nombre, utilizan nombres genéricos como primo, paisano o vieja. El eje de la vida es la droga y gira sobre la supervivencia.
 |
| Vista desde mi cama |
Como a las 5pm llegó Daniel con unos nopales y me dijo que nos organizáramos, yo cocería los nopales y él los guisaría. Así fue, también guisó un poco de frijoles de los que quedaron ayer. Comimos juntos y a pesar de que nunca había podido comer nopales esta vez me supieron a gloria. Reposamos un poco, Daniel salía constantemente a fumar mota o sus cigarritos, cada que vuelve al tráiler se llena el aire del olor que tiene el hilo dental después de usarlo. El aire de afuera está seco y a 40°, el de adentro está espeso.
 |
| La pipa (manguera automotriz) para mota |
Al atardecer salí a buscar a Daniel y Valente, Valente ya estaba loquísimo, estaba también un amigo suyo, y mientras arreglaba un remolque hablaban en voz baja acerca de ir a recoger unos paquetes. Valente ponía tablas en los laterales del remolque y los pintaba con una escoba mojada en agua que apenas contenía algo de pintura, no soporta ver la madera cruda, decía. Después comenzó a hablar de un asador que le prestaron, pero que empeñó y venció. Haría uno nuevo con un tanque de gas de unos 4 metros montado sobre el eje trasero de un tráiler que desbarató. Daniel y yo lo ayudamos a acomodar todo.
 |
| Valente a la izquierda, Daniel a la derecha |
También estaba Esperanza, su esposa, hablaba con el visitante de cómo él había pasado 5 años cerca de dios y de lo importante que era que comenzar a ir otra vez a su iglesia. Él respondió que se había alejado de dios pero que dios no se había alejado de él, al poco tiempo se fue. Esperanza me invitó a empacar comida el viernes porque el banco de alimentos lo repartiría el sábado en su iglesia. Si iba no tendría que formarme como todos, además, si decía que en mi casa somos 6 vendría de regreso con 6 despensas. A veces ella y Valente venían de regreso con 16 cajas, dijo que le gustaría llevárselas a Tijuana para poner una tienda.
 |
| Comida |
No hay comentarios:
Publicar un comentario