jueves, 21 de julio de 2011

Día 18 – Julio 15

Viernes. “Piensan que uno viene a barrer los dólares”. Una chinga, pasé las 8 horas en la pala raspando, de nuevo me tocó trabajar con Juan el alto de Jiquilpan que nos dio ride cuando nos robaron el carro. Cuando vivía en México trabajaba en una tienda de materiales para construcción, comenzó a chambear ahí desde muy chico al principio era encargado del almacén, después también fue repartidor. En los últimos años comenzó a hacer negocio vendiendo algo de materiales por su cuenta, se dio cuenta que el dueño nunca revisaba el inventario y había cosas que se podían ‘hacer perdedizas’, le hacían encargos con anticipación y él buscaba el mejor momento para sacar los materiales, los vendía a sus conocidos a mitad de precio. Él último día que trabajó ahí su patrón lo mandó al banco a depositar mucho dinero; no sabe cuanto, pero suficiente para comprar una casa, dice. Iba manejando la Nissan estaquitas cuando un viejo cruzó la calle y él, por venir escuchando a Gloria Trevi no lo vio y lo arrolló. Aunque pensó en escapar, detuvo el carro y se juntó la gente alrededor del señor que agonizaba, lo veía incrédulo y unos segundos después dijo que iba a llamarle a su patrón, se acercó a la camioneta, tomó el dinero y corrió como nunca en su vida. Llegó a casa de un primo que lo llevó a vivir al rancho de unos amigos de la familia mientras decidían qué hacer. Algunas semanas más tarde y en el quinto intento consiguió cruzar la frontera. Ahora tienen una vida hecha acá, lo malo es que esa vida es sólo trabajar y pagar biles (cuentas).
Después de comer fui a lavar ropa que ya no tenía nada limpio, eché la ropa y cuándo la saqué de la lavadora encontré unos calzones que no eran míos, supongo que compartieron la lavadora con la ropa de quien haya lavado antes; lección del día: asomarse a la lavadora antes de echar la ropa.
Lavandería
Más tarde salí a caminar a un parque que está cerca del departamento, hay 4 canchas de futbol y juegos infantiles en el centro. Hay partidos en las 4 canchas y las porras se agrupan en sillas de picnic dispuestas en media luna alrededor de las hieleras.

Doy 3 vueltas al parque y me siento un rato en el pasto, prácticamente todos los que están en el parque son paisas y viendo con detenimiento comienzan a verse las cervezas que beben con mucha discreción, no utilizan bolsas de papel para esconderlas, más bien las posan detrás de bolsas de papas, empaques de comida, ropa; se disfrazan en el tiradero.

En una esquina se juntan alrededor de un carro rojo unos negros que suelen estar fumando mota y al pasar te ofrecen cracas (crack). Se mete el sol y la gente empieza a empacar e irse. No me la pienso y pongo mis barbas a remojar. Luis salió en la noche, yo caigo rendido a las 9pm.

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